sábado 30 de agosto de 2008

La involución del hombre: Poca educación, poco dinero y muchos hijos (II)

Sin duda alguna los científicos también quieren mejorar buscando con la ciencia una manera de hacerlo, sin embargo por la asociación de la eugenesia con el genocidio nazi, se cuidan de usar esta palabra, pero según Javier Sádaba y José Luis Velázquez, ahora “las prácticas eugenésicas tratan de mejorar o corregir los factores hereditarios”[1]. Ellos distinguen tres tipos de eugenesia:
- La negativa: empleada para reducir la aparición de defectos genéticos
- La positiva: se ocupa de mejorar el sistema genético o su desarrollo mediante alteraciones planificadas.
- La eugenesia de la normalidad que forma parte de programas para asegurar que los individuos tengan una cantidad mínima de genes normales[2].

En sus ensayos de bioética, defienden que la eugenesia sea negativa o positiva no hay por qué condenarla sin más, porque “eliminar males de nuestro cuerpo, es la misma esencia de la medicina, por encima de todo, surge como actividad investigadora y terapéutica (...) ¿es eugenesia la ingestión casi obligatoria de complejos vitamínicos por parte de casi todas las embarazadas occidentales? ¿Quién se opondría a poner todos los medios para evitar una enfermedad?”[3] se cuestionan.

En la antigüedad, el débil y el enfermo morían jóvenes, por esta ‘selección natural’ no transmitían sus genes. Pero con los avances de la medicina, la gente con diversas enfermedades genéticas vive lo suficiente como para reproducirse y transmitir “los genes defectuosos a sus hijos”[4] como fibrosis quística, hemofilia, diabetes, anemia de la célula falciforme, talasemia, fenilquetonuria, síndrome de Tay Sachs y varios defectos cardíacos.

“Nadie negaría tratamiento a los afectados, pero es importante darse cuenta de que, como resultado de eso, el potencial genético para una robusta buena salud está declinando”[5]. Por eso creo tan importante el Proyecto Genoma Humano y las investigaciones de la ingeniería genética para prevenir y/o combatir enfermedades genéticas.

La eugenesia tenía sus partidarios desde antes de la Segunda Guerra Mundial, pero después de ella, muchos eugenesistas acallaron sus creencias y “se convirtieron en respetados antropólogos, biólogos, y genetistas de la posguerra, incluyendo a Robert Yerkes en Estados Unidos y Otmar von Verschuer en Alemania”[6], las publicaciones sobre el tema cambiaron sus nombres y su contenido.

“Entre los miembros de la American Eugenics Society (1922-1994) están Joseph Fletcher, creador de la ética situacional, el doctor Clarence Gamble de la farmacéutica Proctle & Gamble y Garret Hardin, defensor del control de natalidad” [7].

La eugenesia no se debería asociar radicalmente con los nazis, si bien ellos abogaban por una raza pura y cometieron atroces crímenes en nombre de su objetivo, durante la primera mitad del siglo XX, 29 países adoptaron leyes eugenésicas [8], incluyendo Estados Unidos, Canadá, Suiza, Austria, Estonia, Noruega, Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Italia, España, Grecia, Venezuela, Argentina, Brasil y de los 29 países sólo hubo un genocidio en nombre de la eugenesia. Sólo en uno de los países. Claro que la idea de un doctor Menguele experimentando con personas es algo que eriza los pelos.

El comunismo, “el mayor asesino masivo de la historia” [9] sostenía que el medio ambiente provoca todo, la herencia no cuenta y defendía la igualdad, yendo en oposición al nacionalsocialismo alemán.

No hubo genocidio por ‘mejorar la raza’ en otros países fuera de Alemania, pero fueron aplicadas estrictas medidas como en Estados Unidos donde estuvo el segundo mayor movimiento eugenésico, comenzando en Connecticut en 1896 con la prohibición de matrimonios con alguien que fuera “epiléptico, imbécil o débil mental”[10].

Hacia 1926 casi la mitad de Estados Unidos adoptó la esterilización obligatoria de personas débiles mentales, criminales e incluso en algunos casos, alcohólicos [11]. Estas leyes fueron ratificadas por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1927 y no fueron abolidas hasta mediados de siglo.

Para 1945 unos 45 mil enfermos mentales habían sido esterilizados forzosamente [12]. En los años siguientes la Oficina de Registros Eugenésicos reunió una enorme colección de árboles genealógicos y concluyó que los que no eran aptos procedían de entornos económica y socialmente pobres [13]. En 1963 ya había 64 mil personas esterilizadas bajo las leyes eugenésicas de los Estados Unidos. En Canadá las esterilizaciones forzosas fueron hasta 1970.


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[1] Sádaba, Javier y Velázquez, Jose Luis. Hombres a la carta. Los dilemas de la bioética. Colección Ensayo. Ediciones Temas de Hoy. España: 1998.
[2] Ibíd. Pág. 70
[3] Ibíd. Pág. 33
[4] http://huinkas.webpark.cz/oleada/disgenesia.htm
[5] http://huinkas.webpark.cz/oleada/disgenesia.htm
[6] http://es.wikipedia.org/wiki/eugenesia
[7] http://es.wikipedia.org/wiki/eugenesia
[8] http://es.wikipedia.org/wiki/eugenesia, http://huinkas.webpark.cz/oleada/disgenesia.htm, Fernández-Armesto, Felipe. Breve historia de la humanidad. Ediciones B. Barcelona: 2005, y otros.
[9] http://huinkas.webpark.cz/oleada/disgenesia.htm
[10] http://es.wikipedia.org/wiki/eugenesia
[11] Fernández-Armesto, Felipe. Breve historia de la humanidad. Ediciones B. Barcelona: 2005. Pág. 161
[12] http://es.wikipedia.org/wiki/eugenesia
[13] http://es.wikipedia.org/wiki/eugenesia