domingo 6 de julio de 2008

Killer orange (agent)

A propósito de Miss Universo en Vietnam este año...mujeres haciendo gala de su tal vez operado cuerpo, mientras niños nacen deformes en dicho país.
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Más de 30 años después del fin de la guerra de Vietnam, veteranos y civiles víctimas de ese conflicto y sus descendientes sufren aún los efectos devastadores del "agente naranja", un herbicida que las fuerzas de Estados Unidos rociaron sobre las selvas de ese país asiático.
Los defectos congénitos resultantes de la intoxicación con el herbicida persisten en la generación de los nietos de los veteranos y víctimas de la guerra, tanto en Estados Unidos como en Vietnam, en un ciclo que parece no tener fin.


Según investigadores, en Vietnam unas 650.000 padecen enfermedades crónicas y otras 500.000 murieron por efecto de los herbicidas usados en la guerra por las fuerzas estadounidenses, en un intento por impedir que el enemigo se ocultara en la profunda vegetación selvática.
"Este no es un problema del pasado, sino con consecuencias de largo plazo que deben ser atendidas", advirtió el médico Wayne Dwernychuk, vicepresidente de Hatfield Associates, una agencia consultora sobre impacto ambiental, con sede en Vancouver, Canadá.

Las víctimas del agente naranja y sus familias reclaman una compensación desde la década de 1970. La mayoría de los casos se resolvieron mediante arreglos fuera de corte luego de muchos años de procedimientos judiciales y negociaciones.

Washington ha asumido a regañadientes la responsabilidad por sus propios soldados, pero nunca manifestó disposición a compensar a la población vietnamita afectada.
Una conferencia realizada en la Universidad de Yale concluyó que Estados Unidos libró en Vietnam "la mayor guerra química de la historia", y no ofreció compensación ninguna a las víctimas civiles.

"No se habla del agente naranja como arma de destrucción masiva, cuyas víctimas fueron combatientes y civiles por igual. Aunque el objetivo hayan sido los bosques y suministros de alimentos, el precio último lo pagaron seres humanos", dijo John McAuliff, director ejecutivo del Fondo para la Reconciliación y el Desarrollo.


Monsanto y Dow Chemical fueron las principales compañías fabricantes del agente naranja. Monsanto tuvo conocimiento de esta toxicidad muchos años antes, desde principios de los años 40, y había tratado de ocultarla. En esa época, trabajadores de Monsanto se habían enfermado regularmente con síntomas como erupciones cutáneas, dolores en las coyunturas y en las extremidades, después de haber sido expuestos a 2,4,5-T, el componente específico del Agente Naranja que se descompone para formar TCDD.

Las víctimas vietnamitas no se resignan a su suerte. "Para que nuestra relación con Estados Unidos sea normal algún día, ese gobierno debe aceptar su responsabilidad", dijo Nguyen Thi Binh, ex vicepresidenta de Vietnam.

Washington también debe hacerse responsable de las consecuencias del uso de productos tóxicos en Laos y Camboya. "Hay que ir y verlo por uno mismo", exhortó Thi Binh. "Los estadounidenses tienden a atribuir responsabilidades a otros países, pero no a sí mismos. Este es un ejemplo más del excepcionalismo de ese país, posiblemente vinculado psicológica y políticamente con su rechazo a la Corte Penal Internacional", señaló McAuliff.

Un estudio realizado por Dwernychuk y otros científicos ambientales concluyó que, en lugar de dispersarse naturalmente, la dioxina del agente naranja ha permanecido en suelo vietnamita en concentraciones más de 100 veces superiores al nivel considerado seguro para la agricultura en Canadá.

La dioxina es un compuesto altamente persistente que puede permanecer en el ambiente durante décadas y causar cáncer, defectos congénitos y otros problemas de salud. Entre 1961 y 1971, fuerzas militares estadounidense arrojaron más de 72 millones de litros de agentes herbicidas sobre Vietnam, entre ellos 45 millones de litros de agente naranja.

Por largo tiempo, el gobierno estadounidense se negó a reconocer la vinculación entre las enfermedades crónicas de sus veteranos de guerra y el uso de herbicidas. Finalmente en 1988, bajo presión del ex comandante de la Marina estadounidense en Vietnam, almirante Elmo Zumwalt, el Pentágono (Departamento de Defensa) elaboró un informe clasificado que vinculaba al agente naranja con 28 enfermedades, entre ellas defectos congénitos y neurológicos, dolencias de la piel y numerosos tipos de cáncer.

Aunque las autoridades militares alegaron que desconocían los terribles efectos de los herbicidas sobre los seres humanos, el científico militar James Clary admitió en 1988 que sí los conocían.
"Cuando iniciamos el programa de herbicidas en los años 60, sabíamos el daño que podría causar la contaminación con la dioxina de esos productos", escribió Clary en una carta a un congresista que investigaba el agente naranja. "Sin embargo, como el material iba a usarse contra el enemigo, el asunto no nos preocupaba", admitió.
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Las Secuelas de la guerra: Hijos del Agente Naranja


Vu Thi Lam y sus dos hijas viven en un pueblo de Nam Dinh, en el norte de Vietnam. Lien, de ocho años, y su hermana Hien, de seis, nacieron sin cristalino y están ciegas. Su futuro en esta comunidad dedicada a la agricultura y la pesca, pobre como el resto del país, está lastrado por los millones de litros de Agente Naranja que lanzó el ejército estadounidense sobre sus llanuras entre 1962 y 1971.
Su padre, Dam Viet Thouc, era entonces conductor de camiones. Un día, mientras atravesaba las carreteras del sur del país, fue rociado con el potente herbicida que EEUU utilizó para matar las cosechas y despejar los campos donde se ocultaba la guerilla comunista. Sus hijas sufrieron las secuelas.
Igual le ocurrió a Le Thi Hoai Nhon. Mide alredor de un metro y medio y sufre malformaciones en los brazos y en los dedos que le impiden trabajar. Su padre era miembro del Ejército de Saigón durante la guerra contra EEUU y estuvo expuesto en numerosas ocasiones al agente, una combinación de dos sustancias químicas -2,4-D y 2,4,5-T- cuya elaboración implica la aparición de dioxinas, uno de los venenos más potentes creado por el hombre.


Cuatro generaciones
Los hijos del Agente Naranja abarcan hasta cuatro generaciones de menores discapacitados: alrededor de 150.000 personas entre el millón de afectados por los bombardeos químicos que se calcula hay en el país. Cada año, especialmente en las áreas más castigadas por el ejército de EEUU, la cifra engorda con los miles de niños que nacen con deformidades y enfermedades congénitas, la herencia de la guerra.


Gigantes como Dow Chemical o Monsanto ya han tenido que dar explicaciones ante los tribunales por su papel en los bombardeos, pero de momento ninguna compañía ha asumido su presunta responsablidad. En 1984, varios productores de herbicida negaron su culpabilidad y se negaron a pagar 180 millones de dólares a veteranos americanos, pero los soldados expuestos a los productos tóxicos no renunciaron y en junio de 2003 la Corte suprema de EEUU les permitió continuar con sus acciones judiciales.

La aviación americana les dio su apoyo a principios de 2004 cuando admitió que los veteranos de Vietnam tienen más riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer, entre ellos de próstata, del aparato respiratorio y de los tejidos blandos.
Ahora las víctimas vietnamitas reclaman sus derechos. De momento, la única ayuda de que disponen procede de organizaciones internacionales como la Cruz Roja.


Para mayor información visitar: http://www.agentenaranja.info/

1 comentarios:

Miguelo dijo...

una guerra estupida por motivos estupidos